El desencantamiento del mundo judicial: entrevista a Ezequiel Kostenwein

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Dossier Reforma de la Justicia | Entrevista a Ezequiel Kostenwein*|

A fines de julio, el Gobierno nacional anunció el envío al Congreso de un proyecto de reforma del Poder Judicial que incluye la creación de juzgados federales penales con asiento en las provincias, la unificación del fuero Criminal y Correccional federal (Comodoro Py) con el Penal Económico, la unificación del fuero Civil y Comercial federal con el Contencioso Administrativo federal (aspecto que ya sufrió modificaciones en el Senado) y el traslado de la Justicia penal ordinaria a la Ciudad de Buenos Aires, entre otras medidas.

A su vez, creó un Consejo Consultivo, conformado por once juristas, cuyas tareas consisten principalmente en formular recomendaciones relativas al diseño y funcionamiento de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y el Consejo de la Magistratura y a la implementación de los jurados populares.

Con varias definiciones pendientes, tanto en relación a la recomendaciones del Consejo Consultivo como a posibles cambios en la letra del proyecto por parte del Congreso, entrevistamos a Ezequiel Kostenwein, profesor de Sociología Jurídica (UNLP) y de Criminología (UNL) e investigador del Conicet en esta quinta entrega del Dossier Reforma de la Justicia.

Ezequiel, estuviste estudiando con cierta profundidad el funcionamiento de la Justicia, sobre todo del fuero penal de la provincia de Buenos Aires. ¿Qué problemas reconocen los propios actores judiciales sobre el funcionamiento actual? ¿Qué cosas agregarías como observador de la Justicia?

Los problemas son varios, al menos desde el tiempo que yo llevo indagando, haciendo entrevistas, pero me circunscribiría a dos fundamentalmente. Uno de ellos es el de la injerencia cada vez mayor de los medios de comunicación y de las autoridades políticas, al menos respecto de lo que deciden plantear quienes trabajan allí. Desde luego esos vínculos o relaciones son complejas, pero más allá de eso uno podría sugerir que van influyendo o condicionan el trabajo cotidiano de quienes integran la Justicia Penal. Y a eso podríamos agregar el “desencantamiento mundo judicial”: los propios actores judiciales consideran que están en una institución que no los protege, no los preserva, no los apoya. Entonces,  frente a cualquier injerencia externa, es decir, de algún actor extrajudicial, las posibilidades de resistir esas envestidas son pocas.

¿Cómo se explica ese “desencantamiento del mundo judicial”?

El diagnostico que se puede generar es que hay como dos grandes perspectivas por parte de los integrantes de la  Justicia Penal… ¿Esa falta de cohesión interna cómo se puede explicar? Para algunos, ese debilitamiento, esa falta de integración de la Justicia Penal, que es un proceso complejo y largo, se debe a que empezó a haber debilidades entre los propios actores judiciales y eso hizo posible que estos actores extrajudiciales, que son más pero para circunscribirnos vamos a pensar en los medios de comunicación y autoridades políticas, cada vez puedan tener más influencia.

Sin embargo, hay otro grupo de actores judiciales que dice que en realidad fueron estos actores extrajudiciales los que generaron esa pérdida de cohesión interna. No sé si soy claro pero hay dos grandes posturas: 1) más internalista: actores judiciales que dicen que fue primero la pérdida de integración o cohesión la que hizo posible el ingreso de los actores extrajudiciales; 2) fueron los actores extrajudiciales los que generaron mayor debilitamiento interno.

“Los propios actores judiciales consideran que están en una institución que no los protege, no los preserva, no los apoya”

¿Y cuál es el grado de autonomía relativa de estos actores judiciales respecto de estos otros actores extrajudiciales que mencionás?

Es difícil, desde luego, hacer un planteo general, sobre todo en un ámbito como el de la provincia de Buenos Aires, con las heterogeneidades que existen respecto de los departamentos judiciales, y en ese aspecto las relaciones con políticos/as varía. Tenés desde personas que consideran que hay una vinculación espuria -es decir que eso termina en una genuflexión o una actitud sumisa por parte de la Justicia frente a los pedidos, los reclamos o exigencias de los poderes ejecutivos de turno- a, por otro lado, quienes sostienen, y en este caso también ubicaría a actores judiciales, que en realidad es esto que se ha dicho más de una vez: el papel de la Justicia es mas bien de aquellos tiempistas. Los que saben advertir cuando van cambiando de acuerdo a las circunstancias, a las coyunturas, a las elecciones los poderes ejecutivos y en ese aspecto la Justicia se va adecuando a las necesidades o exigencias de las nuevas personas que llegan a los cargos ejecutivos empezando a perseguir o investigar a aquellos que los dejan.

A mí me parece que si bien tiene algún asidero, debería ser analizado o evaluado a partir de casos más específicos, pero es evidente que las designaciones, los nombramientos, las promociones de los cargos, sobre todos los más importantes, en el ámbito judicial están estrechamente ligados al campo político. Allí se encuentran diferentes experiencias, actitudes y posturas de los integrantes de la Justicia Penal. Lo que es interesante -y también previsible- es que los actores judiciales mismos, cuando los entrevistan, están en condiciones de hablar y señalar a otros pares, es decir de colegas que son más “flexibles” o “tienden a ceder más rápidamente frente a las presiones de las autoridades políticas” pero los entrevistados nunca se autodefinen de esa manera; siempre lo hacen en una actitud de mayores límites que ponen a los reclamos o exigencias del poder político.

¿Hay otros actores que perciban como influyentes además de los medios de comunicación y las autoridades políticas?

Yo diría que, con matices y de acuerdo a circunstancias, coyunturas y jurisdicciones: los medios de comunicación, las autoridades políticas, como ya mencioné, determinadas organizaciones no gubernamentales… El trabajo de la policía, si es mancomunado o no, si en definitiva en el territorio investiga la policía y la Justicia rubrica o legitima lo que hace la policía… Sabemos que en algunos ámbitos o momentos esto efectivamente puede ser así.

Después por ejemplo en algún trabajo que he escrito hace un tiempo trataba de señalar que la metáfora o alegoría de la familia judicial quizá no es la más precisa o la más adecuada para tratar de dar cuenta algunos de los movimientos o rasgos de la Justicia, precisamente por estos escepticismos que existen entre los mismos integrantes, y que deberíamos pensar no solamente o fundamentalmente a la familia judicial si no del judicial. Y en este aspecto está asociado a las consecuencias o secuelas cuando a un actor judicial se lo somete a jury o a juicio político: cómo altera, cómo reconfigura su vida cotidiana; es decir, cómo se ven alterados sus lazos con sus familias, sus padres, sus parejas si es que tienen, sus hijos si es que tienen… Entonces, para tratar de entender las decisiones judiciales en la actualidad quizá es importante pensar en la familia del judicial; es decir, cómo un integrante de la justicia puede proyectar o puede pensar en una decisión que va a tomar, y si eso en el futuro puede llegar a acarrear a algún daño a su familia y entonces lo revea y no tome esa decisión. Yo creo que esto último, para pensar en la influencia de situaciones respecto de las situaciones judiciales, puede ser importante.

¿Crees que estas consideraciones que venís haciendo pueden extenderse a la Justicia Penal Federal? ¿O son dos mundos distintos?

Me parece que en algunos puntos hay desde luego vasos comunicantes; es decir, hay algunos esquemas similares. En definitiva se trata de la misma institución, pero me parece que debido a los temas de competencia de cada una de las justicias no es exactamente comparable. Creo que construir herramientas para tratar de entender la dinámica de la Justicia por ejemplo en la provincia de Buenos Aires, no necesariamente es la misma que para hacerlo en la Justicia Federal…. Además cuál Justicia Federal estamos pensando… En definitiva, yo pondría un término medio, no son dos mundos distintos pero tampoco son los mismos mundos. De allí que lo que habría que diferenciar son las causas profundas y próximas de esas diferencias y de esas similitudes.

¿Hay problemas estructurales relacionados al procedimiento de nombramiento y remoción de magistrados? ¿Qué aspectos de estos procedimientos se presentan como problemáticos?

A mí me parece que el problema respecto a los nombramientos y la separación, suspensión o incluso expulsión de magistrados está asociado a la falta de rigurosidad de un control cierto sobre cómo se despliegan esos resortes; y esto no equivale a hablar bien de actores judiciales que se victimizan cuando están en esa situación, ni tampoco hablar bien de quienes integran, por ejemplo, el Consejo de la Magistratura, que por lo general cuando están en ese cargo o esa función tienden solo a ponderar lo positivo que quieren lograr o al menos la dirección en la que quieren avanzar.

Considero que se genera como una discusión endogámica, donde se empieza a hablar un mismo vocabulario y las expectativas o pretensiones de hacer cambios relativamente profundos y con consistencia, incluso hasta con valentía, se terminan diluyendo. No por señalar cobardía, ni conformismo por parte de quienes están, por ejemplo, en el Consejo de la Magistratura; son lógicas que para desactivarlas, para generar nuevos escenarios posibles y alternativos no es tan sencillo. Pero me parece que hay una circulación de individuos por que por lo general tienen ya todo el capital acumulado y es difícil que al ingresar estén en condiciones de proponer un nuevo diálogo, un nuevo esquema… Mas bien con algunas diferencias o sutilezas tienden a reproducir las lógicas establecidas.  Si tuviese que decir una cuestión o aspecto problemático diría que es el poco control de decisiones que toman primero en la Justicia y después en el Consejo de la Magistratura y a su vez que en algún punto siguen siendo bastante encriptados o encapsulados esos ámbitos y como consecuencia las personas que pululan por allí son más parecidas que diferentes.

“Si tuviese que decir una cuestión o aspecto problemático diría que es el poco control de decisiones que toman primero en la Justicia y después en el Consejo de la Magistratura”

En base a la versión actual el proyecto que  presentó el gobierno, con la aclaración de que aún queda un largo camino por recorrer en el Congreso, por lo que puede sufrir modificaciones, ¿qué aciertos, omisiones y problemas marcarías?

No quisiera tampoco dar detalles que no esté en condiciones de respaldar. Sí voy a hablar en calidad de docente e investigador y que además trabaja temas ligados a la justicia o a la sociología de la Justicia Penal… Por ejemplo, el hecho de que de manera muy, muy lateral hayan tenido en cuenta a investigadores/as que se vienen dedicando a la temática de la Justicia es un punto débil. Pero además digo investigadores/as en términos multidisciplinares; es decir, personas que desde la antropología, la etnografía, la sociología, las ciencias sociales en general -y podríamos incluir a otros ámbitos y disciplinas- podrían dar nuevos enfoques, pero no para cambiar radicalmente la propuesta sino para oxigenarla, es decir para que hablen sin el bagaje absolutamente introyectado e incorporado que tienen quienes sí han formado parte de las comisiones o los teóricos expertos respecto del funcionamiento de la Corte.

De hecho en parte algo insinué en la respuesta anterior: en algún aspecto es bastante autorreferencial, bastante circular y los argumentos o las justificaciones que validan estas reformas para mí son endebles, entre otras cosas porque siguen hablando el mismo idioma que hablaban las propuestas de reformas anteriores; y considero, desde mi punto de vista, con poca participación de individuos, de colectivos, de agrupaciones, de actores que podrían ofrecer una mirada más novedosa o más innovadora.

El énfasis de la reforma pareciera estar puesto en Comodoro Py. ¿Alguna observación sobre ello?

El presupuesto de que la Justicia federal o al menos estrictamente Comodoro Py  tiene mucho poder acumulado y que por lo tanto debemos multiplicar los integrantes que tengan competencia en esos temas parece bastante infantil, ¿no? Decir que si algo se hace mal entre 5 personas, si ponemos a 20 a hacerla, de por sí es algo bondadoso o beneficioso, me parece que no resiste mucho análisis. A mí me habían parecido un tanto arriesgadas las palabras de la ministra Losardo cuando hablaba del costo de la reforma, de que eso además no podía ser después utilizado para cuando la gente vaya a la plaza entonces como gobierno no podían decir “no tenemos plata” o “nos sale cara la reforma”. Me parece muy elemental ese razonamiento así planteado, no Losardo sino lo que dijo en esas circunstancias (1).

Habría que revisar ciertos tópicos, ciertos disparadores que utilizan sobre todo para poner en agenda un problema tan sensible. Y por otro lado, se parte de una idea que no está demostrada en lo más mínimo y es que la Justicia es una de las instituciones peor vistas por la opinión pública. Los trabajos que se han hecho en ese sentido son realmente limitados, segados. Yo no estoy diciendo lo contrario (que en efecto la sociedad realmente no vea mal el desempeño de la Justicia) pero el modo en que se lo conceptualiza es muy restrictivo. Entonces…. yo también pondría al menos entre paréntesis la relación entre la opinión pública -si algo así existe- o “la sociedad” y la administración de justicia, porque la gente en función de la experiencia propia que tiene no deduce las mismas cosas. Además no es lo mismo la justicia laboral, de familia, la penal; la justicia federal penal que la ordinaria… Entonces creo que habría que hacer varias salvedades.

***

*El entrevistado es abogado (UNLP), magister en Criminología (UNL) y Doctor en Cs. Sociales (UNLP). Actualmente se desempeña como investigador asistente del CONICET y docente de Sociología Jurídica en la UNLP. También dicta clases en la maestría de Criminología de la UNL.

(1) Palabras de la ministra de Justicia Marcela Losardo acerca de la reforma judicial, en su presentación en el Senado: “La justicia no es un costo. Eso es como decir no tengamos escuelas porque es un costo. La justicia es un pilar. Tiene que dar respuesta Las plazas llenas de gente pidiendo justicia. ¿Qué le vamos a decir? ¿Qué no tenemos plata?”.

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