Más seguridad, ¿menos justicia?

Scroll down to content

Opinión | Por Ezequiel Kostenwein* |

 

En la literatura sobre el tema de la seguridad, parece estar saldada la diferencia entre caracterizarla en términos amplios o definirla bajo criterios restringidos. La primera tesitura sobre la seguridad parte de cierto anclaje social, considerándola en estrecha relación con fenómenos como la educación, el trabajo o la salud. Estar seguros, en lo fundamental, es poder contar con buenas escuelas, empleos dignos y hospitales equipados. La segunda concepción, orientada principalmente a la presencia o ausencia del problema del delito, sostendría que estar seguros se emparenta a las bajas probabilidades que existen de ser víctimas de algún ilícito, enfatizando en aquellos que involucran la integridad física y la propiedad privada.

Si pensamos en los Ministerios de Seguridad, por caso el nacional y el de la provincia de Buenos Aires, deberíamos ubicarlos en una perspectiva más orientada a la segunda definición, es decir, a una seguridad de corte preventiva -o represiva- ligada a lo que en términos amplios se puede definir como criminalidad. Junto a esto, cabe señalar que quienes son sus flamantes responsables, Sabina Fréderic y Sergio Berni respectivamente, ya han tenido en estas pocas semanas del nuevo gobierno un protagonismo apreciable en los medios de comunicación.

En contraste con lo anterior, quienes están a cargo de los Ministerios de Justicia y Derechos Humanos, en nación como en provincia, no han tenido tanta visibilidad: ni Marcela Losardo ni Julio Alak han sido hasta aquí mencionados de manera recurrente, sólo basta con googlearlos para advertir la diferencia en el número de búsquedas.

Todo esto nos invita a preguntarnos qué rol le asignan el gobierno nacional y el bonaerense a la seguridad y a la justicia, y cuáles son las relaciones que para ambos poderes ejecutivos existen -o deberían existir- entre una y otra. Y por último, si tal como refleja la agenda pública, para los gobiernos nacional y bonaerense la seguridad tiene más repercusión que la justicia.

Si miramos hacia los ámbitos académicos que se dedican a la investigación científica ocurre algo similar, es decir, que parece haber más interés en la seguridad que en la justicia: de manera comparativa, existen muchas más investigaciones sobre la policía o la prisión que sobre la institución judicial. Esto último no es inocuo, puesto que refuerza la tradicional opacidad ligada al léxico jurídico y al corporativismo de los integrantes de la justicia, e impide que conozcamos mejor su funcionamiento al no tomar a esta institución como objeto de estudios sistemáticos.

Si simplificáramos al extremo nuestra premisa, diríamos que, aparentemente, al campo de la política, la academia y los medios de comunicación, la seguridad le resulta más atractiva que la justicia. Resta saber si aquello que la política, la academia y los medios de comunicación consideran en principio más relevante es un reflejo de lo que valora la comunidad. En definitiva, se trata de corroborar si al darle más relevancia social a la seguridad, se le da menos relevancia social a la justicia.

 

*El autor es abogado (UNLP), magister en Criminología (UNL) y Doctor en Cs. Sociales (UNLP). Actualmente se desempeña como investigador asistente del CONICET y docente de Sociología Jurídica en la UNLP. También dicta clases en la maestría de Criminología de la UNL.

 

Imagen: canal C5N

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: