Crónica de una muerte anunciada: el dólar y la inflación, un nuevo capítulo en la historia argentina

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Opinión | Por Mateo Pérez Copello* |

 

Ante la última devaluación vivida y la creciente preocupación de los ciudadanos sobre cómo impactará en la inflación, esta nota pretende realizar una breve explicación político-económica de dónde radican las causas de la depreciación del peso y qué consecuencias traerá. Al mismo tiempo, será necesario revisar las herramientas con las que el gobierno cuenta para impedir que se siga dilapidando el salario real de los argentinos (1). Para analizar este tipo de situaciones es importante remontarnos al 2015, con la asunción de Mauricio Macri al Poder Ejecutivo, donde un nuevo modelo económico se puso en funcionamiento.

Uno de los principales objetivos enfocados por este gobierno giró en torno al control inflacionario. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) asumió el mando de esta búsqueda, implementando metas de inflación con el mero objetivo de ir calmando las expectativas inflacionarias determinando en el tiempo una desaceleración de la misma. La tasa de interés era el ancho de espada.

Para poder cumplir con las metas establecidas es de suma importancia que el Banco Central conozca el alcance de los mecanismos con los que cuenta para poder afrontar tanto shocks internos como externos que repercutan sobre nuestra economía y puedan llegar a poner en peligro el cumplimiento de estas metas. En economías relativamente pequeñas y abiertas, el tipo de cambio pasa a ser de vital importancia. Una variación en la relación de precios de ambas monedas puede afectar el nivel de precios de una economía. Esto es lo que se conoce como “pass-through” o “traspaso”.  En síntesis, cuánto de la suba del dólar repercutirá en la inflación.

La literatura concerniente al pass-through es amplia y variada. Hay tres estructuras de precios que pueden verse alteradas ante una variación del tipo de cambio: el precio del importador, el precio del productor y el precio al consumidor. El importador es quien compra el bien en el exterior y lo vende en el mercado interno. Este bien puede ser un bien intermedio, es decir, ser utilizado para la producción de un bien final, o puede ser directamente un bien final. Esto nos indica que el shock puede ser trasladado de un nivel hacia otro. Mientras cada sector tenga la capacidad de pasar el aumento de costos a los precios, lo va a realizar. De esta manera, al final del día la variación termina repercutiendo sobre el nivel de precios del consumidor, si la dinámica así lo permite. Si el traspaso no pudiera darse de manera total, será absorbido por el importador o por el productor, afectando sus niveles de ganancia. Por ende, el precio del consumidor estará influenciado por varios aspectos y dependiendo de cómo se encuentre cada uno de ellos determinarán el traspaso final.

Como en particular a nosotros nos interesa la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC), las variables influyentes son: la participación de bienes finales importados; la participación de insumos importados usados en la producción de bienes finales nacionales; el margen de ganancia de los importadores; el margen de ganancia de los productores y los costos operativos atados al precio del dólar tanto por parte de los productores como de los importadores (hoy en día las tarifas y la nafta) de todos aquellos bienes que sean abarcados por el IPC.

Desde los inicios de este Gobierno esta situación estuvo raramente subestimada. En economías como la Argentina, el elevado coeficiente de pass-througth exige una coordinación en la implementación de la política monetaria y la política cambiaria. Sin embargo, la teoría no le bastó para entender esta situación y  las devaluaciones sufridas a lo largo de todo este tiempo repercutieron de manera directa en el salario real de los ciudadanos. La inflación se incrementó. El BCRA debió dejar atrás la implementación de las metas de inflación optando hoy por un esquema de agregados monetarios, asumiendo el compromiso de no aumentar el nivel de la base monetaria (2). Sin embargo, con el correr del tiempo fue demostrando su incapacidad para poder afrontar esta problemática.

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¿La responsabilidad es únicamente del BCRA? No. Si bien es el organismo encargado del control inflacionario, no se puede desarticular el comportamiento de la política económica y de la política monetaria como si una no influyera sobre la otra. Las medidas económicas significaban un ajuste que buscaba enfriar la economía para cortar la inercia inflacionaria, mientras se encaraban modificaciones mas radicales de desregulación en distintos planos como el cambiario, el comercial y la inversión. Al mismo tiempo, se iniciaba un nuevo ciclo de endeudamiento externo. El ingreso de capitales financieros especulativos caracterizó el período dejando a la economía totalmente endeble ante cualquier shock.

El pasado lunes 12 de agosto, luego del resultado de las elecciones primarias y ante un discurso presidencial apocalíptico, el tipo de cambio volvió a fluctuar y devaluó la moneda un 39% en tan solo un día, tocando los 64 pesos por dólar. Si bien se logró estabilizar, el salto fue aproximadamente, al día de hoy, del 23%. Esto le quitó mucha cintura política al Gobierno y por sobre todo recursos al Estado. La descoordinación mencionada llevó a que a lo largo del mandato macrista la depreciación haya superado el 550% y la inflación acumulada supere el 200%, aunque aún reste saber qué magnitud tendrá en los precios esta última variación cambiaria. Recordemos que Macri asumió con un tipo de cambio de 9,85 pesos por dólar.

La vulnerabilidad económica volvió a verse a flor de piel. Las expectativas hoy en día forman un factor clave a la hora de lograr la estabilidad cambiaria dada la libre movilidad de capitales. La conferencia de Mauricio Macri del “lunes negro” (post-PASO) no hizo más que atemorizar a la sociedad en su conjunto. Con sus reglas de juego claras, hicieron lo que no había que hacer. La “grieta” política planteada por el oficialismo que demoniza a la oposición generó que, una vez consumado el escrutinio, los financistas decidan salir del país. Los fondos extranjeros deshicieron sus posiciones en Argentina. La irresponsabilidad del presidente a la hora de afrontar un discurso paupérrimo traerá consecuencias sociales. El perdón ya no sirve. Lo hecho, hecho está.

El foco de atención debe estar en cómo impedir que esta depreciación siga impactando en los salarios reales de cada argentino y argentina. Una vez entendidos los mecanismos de transmisión del pass-through, y dada la composición de la canasta, repasar la coyuntura macroeconómica nos permitirá concluir cómo se dará el ajuste final. Por otro lado, el Gobierno debe decidir qué actitud tomar frente al dólar de acá en adelante para que este hecho no vuelva a repetirse.

 


“Las medidas económicas significaban un ajuste que buscaba enfriar la economía para cortar la inercia inflacionaria”


 

Como dijimos, dependiendo de qué tipo de shock afecte a la economía y cuál es la respuesta política a la misma, el pass-through del tipo de cambio será mayor o menor. En este caso, ante un shock nominal del tipo de cambio (3) y en un contexto de alta inflación con un continuo aumento en los costos de las empresas, se espera que el traspaso sea elevado (4). Recordemos que la inflación interanual anunciada por el INDEC para julio de 2019 fue de 54,4% respecto del mismo mes del año anterior. Más allá de que los objetivos del esquema de agregados monetarios del BCRA se encuentren en una buena posición, en el corto plazo el traspaso resulta inminente. Esto quiere decir, tal como lo dijo Guido Sandleris (Presidente del BCRA), que la depreciación del peso traerá inflación, una vez más.

Ante esta situación, el BCRA anunció el martes 20 de agosto que seguirá aplicando políticas que permitan mantener el tipo de cambio nominal en un valor estable, considerando que se encuentra en una posición “competitiva”. Para ello, ya desde la semana anterior, se fueron utilizando varias herramientas que posibilitan dicho objetivo. En primer lugar, se intensificó la absorción de pesos de la economía, algo que significó una suba de 11 puntos porcentuales de la tasa de las LELIQ. Este procedimiento trae una contracción de la oferta monetaria, algo que si bien a corto plazo ayudará a cumplir dicho objetivo, acarrea el costo de un nuevo freno del nivel económico nacional dada la quita de liquidez del mercado monetario. En segundo lugar, se realizaron ventas en el mercado de cambio spot por 500 millones de dólares, algo que ayuda a la liquidez de la divisa internacional y frena la devaluación. Este punto intensifica al primero. Que el BCRA salga al mercado a vender dólares vuelve a contraer la oferta de dinero, y si esta medida no es esterilizada, impactará también sobre el nivel de actividad económica. En tercer lugar, limitaron el apalancamiento en dólares por parte de los bancos, lo que quita presión sobre la demanda de la divisa por parte de las entidades financieras.

¿Quién absorberá dicha perdida?

La primera pregunta que se harán los representantes de cada sector es: ¿Qué capacidad tienen de traspasar este aumento de costos hacia los demás sectores? Acá es importante entender que ante el contexto recesivo que está sufriendo la economía local, hoy en día cuentan con poca capacidad de traspaso de costos a precios, ya que a lo largo de todos estos años el consumo ha bajado de manera notable y elevar los precios sobremanera puede implicar caídas en el ingreso total. Ante esta situación, la otra alternativa sería que tanto los importadores como los productores absorban con sus ganancias la suba de los costos, pero la crítica situación macroeconómica, que aqueja a todos los sectores productivos nacionales, les fue quitando margen de maniobra. En esta puja distributiva se encontrarán los perdedores y grandes perdedores de esta devaluación.

El último informe del INDEC sobre el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) muestra en junio 2019 una caída del 6.9% respecto al mismo mes del año anterior.  Los sectores que más cayeron en los últimos 12 meses fueron la industria automotriz (con una caída del 29,1%), el sector de “Muebles y otras industrias manufactureras” (con una baja del 15,3%) y el sector de “Textiles, prendas de vestir, cuero y calzado” (que cayó 13,4%).

 

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Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)

La Encuesta de Supermercados realizada nos muestra otro resultado interesante para poder diagnosticar la situación actual. Las ventas a precios corrientes para mayo 2019 nos indica un aumento del 2,3% respecto del mes anterior y un aumento del 44,7% respecto al mismo mes del año anterior, pero si expresamos esto a precios constantes de diciembre de 2016, en mayo de 2019 hubo una caída de 1% respecto al mes anterior y una baja del 13,5%  interanual (de mayo 2018 a mayo 2019). Podemos dilucidar la presencia inflacionaria  y la caída en el consumo ya que tenemos variaciones positivas a precios corrientes y negativas a precios constantes.

 

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Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censos

 

El gobierno, consciente de los resultados obtenidos en la última elección, debe avizorar esta problemática porque de no intervenir puede agravar la situación económica aún más. Es hora de mirar a los trabajadores y no a los mercados financieros. ¿Podemos permitir seguir exponiendo a la sociedad a tales “sacrificios”? Después de casi cuatro años de ajustes con caída del salario real; caída del consumo; caída en la producción; aumento del desempleo; mayor pobreza; inflación; devaluación y tarifazos, es necesario un giro urgente.

El modelo encabezado por Mauricio Macri, que revaloriza al capital sobre el trabajo, está golpeando al pueblo. Como necesitan soluciones rápidas teniendo en cuenta que las elecciones de octubre están cada vez más cerca, el Gobierno optó de cara a los comicios por implementar políticas sociales dejando de lado una vez más su ideología política. Destruir con un discurso catastrófico, disculparse y querer emparchar con cinta un rueda que viene pinchada hace rato es perverso. Si bien se han lanzado medidas que buscan -temporalmente- aliviar la situación, lo que hoy debe ponerse en discusión es el modelo económico.

Crónica de una muerte anunciada, pero los que quedamos dentro del juego somos siempre los mismos.

 

(1) Base Monetaria (BM): son los billetes y monedas en manos de los ciudadanos, más los depósitos de pesos de los bancos en el BCRA.

(2) Salario real: nominalmente cada asalariado percibe un monto fijo de salario. “Juan gana 100 pesos por mes”. Si a Juan al correr de un año le aumentan 10 pesos (aumento del 10%) su salario nominal aumento. Pero si la inflación fue del 50%, su salario real cayó. Dado que la variación del salario fue menor a la variación de los precios, hoy Juan tiene menor poder de compra.

(3) Tipo de cambio nominal: en economía el término nominal refiere al valor numérico que se percibe. Es decir, si el tipo de cambio nominal es de 46 pesos por dólar y pasa a ser de 57 pesos por dolar, hubo un aumento del tipo de cambio nominal.

(4) Taylor, JB. (2000). Low inflation, pass-through, and the pricing power of firms. European Economic Review, 44.

 

*El autor es estudiante de Economía en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

 

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